Te veo, te miro, te observo;
pero no como antes.
Cuando te pienso me llegan muchos recuerdos,
esos recuerdos, que probablemente ya olvidaste.
Quise llevarte al cielo
cuando en realidad no podía, todo era un tormento.
Era feliz en esos días, sin pensar que se avecinaba el infierno.
Te hice reír y me hiciste llorar
me hiciste sufrir pero me hiciste soñar
me hiciste dormir feliz, pero no me supiste valorar
que triste que después de todo esto aun tuvieras ganas de mi;
aun me quisieras desnudar.
Que triste que después de todo, aun te quisiera
y que después de todo dijeras que sabías todo, y no me conocieras.
Tenía un amor muy pesado, como de una tonelada
yo nunca quise que fueras feliz conmigo teniendo todo,
sino, no necesitando nada.
– Por: APOLO (Luis Alvarado)
Miembro de la Orden
